¿Por qué me siento tan débil?

¡No seas tan debil!

La debilidad es la etiqueta que le ponemos a algo que creemos que no es lo suficientemente fuerte para cierta tarea. Lo gracioso es que hoy en día hemos malinterpretado tanto ese concepto hasta llegar al punto de decir frases como “Llorar es de débiles” “No me quiero ver débil” “Pareces una debilucha” como si SER UN HUMANO SENSIBLE fuera ser débil, fuera un defecto.

Muchas personas le tienen miedo a ser vulnerables, “¡Qué dirán de mi si….!” Cuándo en realidad darse el permiso de ser vulnerable, va mucho más allá de eso. Es percibir lo que sucede a nuestro alrededor y cómo nos afecta, es sentir lo que nos duele, pero también lo que nos llena de ternura y felicidad, nos es recordar que somos humanos, es permitirnos conectar con otras personas, es abrir el terreno a un mar de oportunidades. Significa ser poroso, dejar que las cosas nos conmuevan y conocernos mejor a nosotros mismos y así poder conectar mejor con los demás. Ser vulnerable significa abrazar tu sensibilidad, aceptarte con todas tus emociones, virtudes y defectos.

Cuando escucho vulnerabilidad no se me ocurre jamás pensar en debilidad, al contrario, creo que para ser vulnerable hace falta tener un montón de valentía. Es más fácil enconcharnos, escondernos y aislarnos creyendo que así nada nos va a afectar. Si supieras todo lo que te estás perdiendo por estar encerrado/a en tu concha te aseguro que no lo harías.

Te invito a ser vulnerable, a ser valiente, a ser sensible, a sentirte humano, a mostrarte tal cuál eres, a ser auténtico, a liberarte … a volar.