El peligro de tomarte todo personal

Quizás no te has dado cuenta, pero el que te rebasó en la avenida no te lo hizo a ti personalmente, la cajera que no te dio los buenos días no quiso lastimarte y el mensaje de “Está bien” quizás no fue escrito con el tono de voz con el que lo estás leyendo.

Nos queremos tomar todo persona, pensando que la gente ¡EL MUNDO! Tiene algo en nuestra contra. “Todos me odian” “Todos me tratan mal” “Siempre me pasa lo mismo”, caemos en un estado de hipersensibilidad en el que parece que el mundo girara a nuestro alrededor y que cualquier cosas que pase en nuestro entorno es porque algo tiene que ver contigo.

¿Qué ganamos con esto? Crearnos peleas imaginarias en nuestra cabeza y pasarnos todo el día amargados.

Te invito a que:

Te pongas en los zapatos de la persona con la que estás interactuando y entiendas que su historia y sus experiencias le han hecho ser así y que eso no tiene nada que ver contigo.

Cuándo pienses que alguien está teniendo alguna actitud despreciable contigo, antes de suponer, te acerques y le preguntes qué le pasa y qué si tiene algo que decirte ya que lo notas raro.

Cuándo te llegue un texto, no lo entonces y asumas que te lo están diciendo de mala manera. Al contrario, ponle el mejor tono posible.

Recuerdes que: Lo que la otra persona haga o diga tiene todo que ver con ella y nada que ver contigo.

¿Qué te parece? ¿Te animas a comenzar?